Colonizada en el siglo XVII fue hasta 1970 una tranquila villa de pescadores, cuando se volvió conocida por los turistas.
Las nueve playas de aguas limpias y transparentes y la perfección de sus olas rindieron el título de Capital Nacional de Surf. Pero Garopaba no era hecha sólo de playas. Por entre sus montañas de verdes brillantes, se encuentran dos lagunas de agua dulce –Encantadas y de Siriú. La playa del mismo nombre posee dunas perfectas para la práctica de sand board y muy próximo de allí esta la cascada del Macaco.
Las playas más animadas son la de Ferrugem y la de Silveira. Durante el invierno, el lugar vuelve a recordar la villa que era antes y se vuelve escenario de la pesca de la Tainha (salmonete) y en seguida de la Anchova.